Nuestra clienta, mozo de almacén en un centro de distribución de gran volumen, sufrió graves lesiones en la cabeza y el cuello tras ser golpeado por una caja que cayó de un estante superior. El incidente ocurrió mientras la clienta simplemente caminaba por un pasillo, no estaba manipulando la caja ni trabajando en la zona donde cayó.
La caja, que se calcula que pesaba entre 4 y 5 kilos, cayó desde una estantería de unos 2,5 metros de altura y golpeó al cliente en la cabeza. El cliente, de 1,70 m de estatura, era vulnerable a los peligros de la altura en unas instalaciones en las que las estanterías superiores solían estar repletas de artículos pesados.
Aproximadamente una hora después del incidente, la clienta sufrió un fuerte dolor de cabeza y de cuello. Informó de la lesión tanto a un asistente de protección como a un director de operaciones. Sólo se elaboró un informe escrito después de que ella mencionara sus síntomas. Ningún testigo observó el incidente, y se desconoce si se conservaron imágenes de vigilancia.
La clienta fue enviada inicialmente a un médico autorizado por la empresa, que ordenó una tomografía computarizada y la remitió a fisioterapia. Tras seis sesiones, el fisioterapeuta observó que la clienta seguía careciendo de una amplitud de movimiento total en el cuello y seguía padeciendo fuertes dolores de cabeza.
A pesar de ello, tras una visita de seguimiento el 27 de febrero de 2020, el médico tratante informó a la clienta de que un supervisor había ordenado su reincorporación al trabajo a tiempo completo, anulando su plan inicial de terapia continuada. La clienta siguió experimentando dolor radicular ocasional al girar la cabeza hacia la izquierda.
El almacén tenía un historial conocido de almacenamiento de cajas pesadas en los estantes superiores y no se aseguraba de que los artículos estuvieran bien sujetos. Estas condiciones crearon un peligro previsible y evitable que contribuyó directamente a la lesión del cliente.
Nuestro equipo llevó a cabo una investigación exhaustiva de las prácticas de almacenamiento del establecimiento y cuestionó la gestión del incidente y del tratamiento médico por parte del empresario. Nos centramos en:
Mediante un litigio agresivo y un desarrollo detallado del caso, conseguimos un acuerdo de 2.600.000 dólares en nombre del cliente. Este resultado refleja la gravedad de la negligencia del empleador y garantiza al cliente los recursos necesarios para el tratamiento en curso y la estabilidad futura.
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